10. Mis nuevos amigos

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Me gustaba pasear con Lu, todo era nuevo para mí. El barrio donde vivíamos se llamaba: La Colonia. Pero no sé por qué, pues nunca olía a perfume.

Poco a poco fui conociendo a los vecinos del barrio y también a sus dueños. Algunos se presentaban otros simplemente me olían y se marchaban.

Vino una perrita corriendo, nos olimos y me dijo:

–Hola, ¿eres nueva por aquí?

–Sí, me llamo Nube

–Yo soy Nieve, pero no me gusta, mis amigos me llaman Ojitos saltones así que si quieres me puedes llamar así. Me marcho que se van sin mí. Encantada de conocerte.

Se fue corriendo, antes de que sus amos la dejaran atrás. ¡Qué graciosa, Ojitos saltones!

Luego conocí a otros tres, no tenían cara de muy buenos amigos, iban juntos, uno negro, otro blanco y otro a manchas negras y blancas, decidí esperarlos para ver qué se contaban, pero los tres se acercaron me olieron y cuando fui a olerlos, se marcharon. Aunque el manchado se volvió y se presentó:

–¡Hola, soy Junior! Aquel es mi padre: Pitbull y mi madre: Yei Lou. Son un poco gruñones, pero es porque son mayores.

–Yo soy Nube.

Oímos un gruñido, era su padre llamándolo para que no se entretuviera. Bueno, ya conocía a tres más.

Lu me tiraba un palo y voy iba corriendo a cogerlo, ¡vale ya lo tenía!, ¿y  qué tenía qué hacer? No entendía nada ¡vale, pues me lo quedaba! ¡Uy, y me tiraba otro! Si no me cabía en la boca, ¿era porque no le gustaba el primer palo? No, entendía qué le pasaba, porqué tiraba palos y para qué. Además, siempre había problemas con los palos. De repente, aparecía alguien y se llevaba el palo, a mí me daba igual, Lu siempre encontraba más palos, pero algunos no lo llevaban bien como cuando de repente:

–¡Eih! ¡Qué ese palo es mío!

–¿Tú quién eres?

-Me llamo Nube, ¿y tú?

–Soy Kika, me gustan más las piedras, pero como todavía no he llegado a la zona donde están, te cojo el palo, ¿me lo prestas?

–¡Si ya me lo has cogido! pero bueno no pasa nada, Lu encontrará otro. Hasta luego, que me está llamando.

Sigo sin entender el juego de los palitos, ellos nos lo tiran para que vayamos a por ellos y luego se los damos y nos lo vuelven a tirar ¿Entonces? ¿Para qué los tiran?

No hay quien entienda a los humanos.