24. Mi primer celo

1 comentario Estándar

Hoy he empezado a manchar, no paro de limpiarme pero sigo manchando. Me han puesto unas braguitas de Lu, pero es muy incómodo así que me las quito y se enfada. Como ya se han marchado jugaré con ellas hasta que vuelvan.

Huelo diferente, como a más perra, es un olor más intenso. Además, huelo cada perro que pasa, no me importaría irme con él. Pero tengo que esperar a que vuelvan y me saquen a pasear, mientras me conformaré con olerlos y verlos asomada al balcón.

Huele a Rec, sí es él, pasa por la acera de enfrente. Voy a llamarlo.

–¡Guau! ¡Hola, Rec! ¡Aquí, arriba!

–¡Hola preciosa! ¿Te vienes a dar una vueltecita, antes de que me encuentre mi amo?

–No puedo, Rec, tengo que esperarlas. ¿Ya te has vuelto a escapar?

–Sí, ya sabes, soy un perro independiente

Menea el rabo y me guiña un ojo. Mientras a lo lejos, se oye la voz de su amo llamándolo.

–Bueno, Nube, te dejo que no quiero que me encuentre todavía.

Este Rec, no cambia, supongo que será difícil cambiar de ser un perro vagabundo, o como le gusta decir a él, un perro independiente, a ser un perro dependiente y acoplarse al collar, la correa y todo lo demás. Aunque siempre que puede se escapa, luego acaba volviendo, pues es independiente pero no tonto, y sabe que con su amo, comida, casa y cuidados no le van a faltar. Además yo sé que se quieren, eso se nota, los perros lo demostramos meneando el rabo y si los humanos nos miraran más a los ojos enseguida sabrían todo el amor que sentimos por ellos. Y si hicieran caso a sus sentidos, hasta podrían oírlo, pues cuando un perro suspira en el regazo de su amo, en verdad le está diciendo lo mucho que lo quiere.

Ahora huelo a Lu y a mamá, ya vienen, voy a asomarme al balcón, sí son ellas, voy a saludarlas.

–¡Guau!

Ya están abriendo la puerta del patio. ¡Anda! ¿Dónde habré dejado las braguitas? Están aquí debajo del sillón, ya las cojo, no me las puedo poner como antes, bueno no pasa nada me las pondré como pueda en la cabeza. La puerta, voy corriendo.

El ritual de siempre, levanto las dos patas delanteras, las sacudo, luego ellas me dicen algo, yo las rodeo meneando el culo y cuando me tocan, no puedo evitarlo se me escapa el pipi, luego mamá grita un poco, pero también tengo que decir que se está acostumbrando a que se me escape, así que cada vez grita menos, se queda en: ¡Nube!, no como antes que era: ¡Nubeeeeee!

Ellas también me han echado de menos, lo sé por la cantidad de mimos que me dan al llegar. Cuando tienen prisa, los mimos los guardan para después pero esta vez no tienen prisa y me los dan todos al llegar. Dejan sus bolsos, mientras deseo que cojan la correa.

¡Sí, bingo! ¡La cogen! Nos vamos a pasear.

@nubelengualarga